Empezó con el cuarto de un niño

Tin Marín nació de algo que vivimos en casa.
La pared que no encontrábamos
Buscando cómo decorar el cuarto de nuestro hijo, recorrimos tienda tras tienda. Encontramos muebles, textiles y algunos cuadros infantiles, pero ninguna marca guatemalteca dedicada a crear un universo propio para los cuartos de los niños.
Lo que había era casi todo importado, con diseños genéricos y sin una manera fácil de armar una pared que de verdad combinara. Había que comprar una ilustración, averiguar dónde imprimirla, resolver el tamaño y el marco, y después adivinar cómo se vería todo junto.
Una historia completa para la pared
Tin Marín junta todo eso: ilustraciones curadas, impresas en papel fine art, enmarcadas y listas para colgar. No vendemos solo una imagen: vendemos la posibilidad de contar una pequeña historia en la pared, con piezas que ya elegimos para que vayan juntas.
Por eso lanzamos colecciones pequeñas en vez de cientos de opciones sueltas: cada una es una pared completa, pensada del primer cuadro al último.
El nombre
Tin Marín viene de la retahíla que todos jugamos de niños: «De tin marín de do pingüé…». Suena a juego, a ritmo y a recuerdos de infancia, y así queremos que se sienta cada cuarto: lúdico, nostálgico, delicado y un poco mágico.
Cómo trabajamos
Hecho en Guatemala
Impreso y enmarcado bajo pedido con talleres locales.
Curado, no infinito
Pocos diseños, elegidos para que se vean bien juntos.
Seguro para los pequeños
Acrílico en vez de vidrio: pesa la mitad y no se quiebra.
Listos para colgar
Con paspartú, colgador y envuelto para regalo, en 5 a 8 días hábiles.
Rescatamos una infancia hecha de imaginación.